Birgit Nilsson

Birgit Nilsson

Hay pocos cantantes tan absolutamente wagnerianos como Birgit Nilsson, su Isolda o su Brünnhilde son legendarias, dotando a sus heroínas de todas las cualidades que, estoy seguro, el propio Richard Wagner habría deseado.

Y no sólo Wagner, sus interpretaciones de Elektra de Richard Strauss o Turandot de Giacomo Puccini son inolvidables.

La soprano sueca poseía una voz de proporciones heroicas, dotada de una sólida técnica y de notable musicalidad, poseía la capacidad de sobrevolar las inmensas sonoridades orquestales de ese repertorio tan exigente sin perder la belleza de su timbre y aparentemente sin desgaste hasta el final de las representaciones.

Birgit Nilsson como Lady Macbeth

Birgit Nilsson como Lady Macbeth

Birgit Nilsson nació en una granja en Västra Karup, Skåne, en el sur de Suecia, el 17 de mayo de 1918. muy temprano encontró su pasión por el canto, estudiando en la Academia Real de Música de Estocolmo.

Su debut operístico fue en 1946 en la Ópera Real de Estocolmo como Agathe en Der Freischütz de Weber, donde el director la consideró “poco musical”.

Birgit Nilsson soprano

Será un año después, con su éxito como Lady Macbeth en el teatro sueco, que empezará su larguísima carrera y a mediados de la década de 1950 comenzó su leyenda, con Elsa en Bayreuth en 1954 o Brünnhilde en el Festival de Munich de 1955.

Favorita del Metropolitan de Nueva York y siempre presente en el prestigioso Festival de Bayreuth hasta 1970, se retiró en 1984, mostrando todavía una voz de extraordinaria frescura en sus Elektras al final de su carrera.

Aunque se considera sucesora de la gran soprano noruega Kirsten Flagstad, personalmente considero que no es comparable, más allá de ser otra extraordinaria soprano wagneriana, pero su forma de cantar e interpretar es completamente diferente, siendo la Nilsson más lírica y punzante, aunque más fría, sobresaliendo en sus fáciles agudos.

Se casó con Bertil Nicklasson en 1948. No tuvo hijos.

Birgit Nilsson murió a los 87 años en su Suecia natal, en diciembre de 2005.

Es cierto que afrontó con menor suerte papeles italianos más líricos de Verdi o Puccini, pero la Nilsson no nació para hacernos llorar como Butterfly, Mimí o Tosca sino para vestir una armadura con casco alado, empuñar una daga o sentarse en un trono y hacernos estremecer.

Os dejo con la Nilsson cantando arias de Weber, Verdi y Wagner en un concierto de 1964 en la sala de conciertos de Estocolmo con Radio Symphonics, con el director Stig Westerberg, gentileza de Ake Eriksson

Comments 1

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.